FUTBOL PROFESIONAL. El público azulgrana copó el sector que le dieron en la cabecera visitante con mucho trapo y cantando en todo momento más allá que lo que se veía en la cancha no contagiaba ni un poco. En cambio, en la interna del plantel hubo modificaciones tempraneras, discusiones y un clima tenso.
Buenos Aires. Como es habitual, los hinchas de San Lorenzo coparon el sector de la cabecera visitante de Quilmes. Acompañaron al equipo pese al mal partido frente a Godoy Cruz y le pusieron mucho colorido con las banderas de siempre.
Los Cuervos coparon el estadio Centenario.
La esperanza de que el equipo vuelva a mostrar un nivel superior estaba y es por eso que desde el minuto cero los Cuervos empezaron a alentar a los futbolistas, sin embargo, en el inicio del partido, el gol de Boselli fue un baldazo de agua fría y el rendimiento de los futbolistas azulgranas no motivaba nada. De todas formas el público cantó hasta el final del partido porque se sabe que lo que nunca pudieron fue parar a esta hinchada.
Cualquier lugar era bueno para mirar el partido, pese a que en la cancha se mostró poco.
Eso sí, en la cancha, en el vestuario y en la intimidad del plantel, la cosa no fue igual. Además del flojo partido que jugaron los del Cholo, se dieron varias cosas que, al menos, llamaron la atención.
La canción nueva se hizo escuchar en Quilmes.
Ya de entrada se vio que a Gastón Aguirre le costaba mucho moverse con el esguince en su rodilla izquierda. No estaba en las mejores condiciones, aunque en todo momento intentó y no hay mucho para cuestionarle. Eso sí, en la primera marca el Tongas perdió la marca de Boselli, quizá producto de su dolencia.
Aguirre estuvo a punto de no jugar, lo hizo pero no se lo vio del todo bien.
Sin dudas lo más llamativo fue la salida tempranera de Sebastián Rusculleda. Ni bien el ex Tigre perdió una pelota, Simeone se dio vuelta y le dijo al uruguayo Alfaro “levantate y calentá, que entrás”. A los pocos minutos, mientras el delantero realizaba los ejercicios pre competitivos junto al Profe Ortega, el Cholo lo llamó para que salte a la cancha más allá de que su preparador físico le decía que todavía no había finalizado la entrada en calor.
Simeone fue enérgico en las indicaciones durante el primer tiempo.
Después, el árbitro, Diego Abal, paró el encuentro para que los jugadores se refresquen y allí el atacante recién ingresado terminó de ponerse a punto mientras el técnico azulgrana retaba bastante a sus dirigidos.
En el entretiempo, desde afuera del vestuario visitante podían escucharse los gritos y el intercambio de opiniones entre Cristian Leiva y el Cholo, ya que el volante se sentía sólo en el mediocampo y expuesto a quedar pagando con el toqueteo de Estudiantes.
En el inicio del complemento, Simeone sorprendió nuevamente con los cambios, adentró Nelson Benítez para reemplazar a Aureliano Torres. Lateral por lateral, sin molestia física en el paraguayo, dio toda la impresión que el DT no estaba conforme con su rendimiento.
Alfaro tuvo que terminar la entrada en calor cuando el árbitro paró el partido para que los jugadores se refresquen.
Todo esto, sumado a que no se explica porque Sebastián González, de buen nivel en los últimos encuentros no tuvo ni siquiera un lugar en el banco y a las declaraciones de un referente como el Kily González sobre la actitud y lo mucho que habrá que hablar en la semana, está claro que las cosas puertas para adentro no parecen pasar por su mejor momento.